domingo, 13 de diciembre de 2009

Menos Vino?


Hola amigos, esta es un resumen de la conferencia de prensa por el Director General de la OIV en París Federico Castellucci, La producción de vino en Chile se mantendrá estable en 2009 con respecto al año pasado, mientras que en Argentina y España registrará una caída en torno al 5%, según cifras difundidas en París por la Organización Internacional de la Viña y el Vino, OIV. De otra parte Francia volverá a convertirse en 2009 en el primer productor mundial de vino con una producción estimada en 45,7 millones de hectolitros, superando a su principal rival, Italia (45,5 millones de hectolitros), que se había puesto a la cabeza de la clasificación mundial en 2007. De acuerdo con AFP, a nivel mundial, la producción debería permanecer casi estable con respecto a 2008, aunque el consumo podría seguir bajando a raíz de la crisis mundial, anunció el director general de la OIV, Federico Castellucci. En 2009, la producción mundial se situaría entre 262,8 y 273,1 millones de hectolitros, según los datos de la OIV, que recién serán definitivos dentro de varios meses. Tras una baja del consumo en 2008 (245 millones de hectolitros), la tendencia podría continuar en 2009, subrayó Castellucci, ya que la estimación de la OIV prevé entre 241 y 251,5 millones de hectolitros este año. La OIV precisa que Chile será uno de los pocos países del “Nuevo Mundo” que registrará un aumento de su producción en 2009, con 8,8 millones de hectolitros, es decir un 1,4% más que en 2008.
Vides autóctonas de Andalucía: En los últimos años la evolución de la vitivinicultura mundial ha producido, por una parte, una mejora generalizada de los vinos y, por otra, una pérdida de la originalidad que los liga a la zona de producción. La superficie cultivada de variedades internacionales ha aumentado en los últimos años y actualmente esta tendencia todavía continúa.1 Esta tendencia general conduce, con la excepción de algunos grandes vinos, hacia productos indudablemente de calidad pero de gusto estandarizado. El mercado está saturado de ciertos tipos de vinos y variedades de carácter homogéneo y faltas de tipicidad. Es necesario obtener vinos con un carácter diferenciador y peculiar que les conceda valor añadido, a precios competitivos. Una de las maneras de salvar esa estandarización es la de producir vinos con perfiles de calidad, peculiares, ligados al terruño, y diferenciando más los productos. Es interesante apostar por el cultivo de variedades minoritarias y locales para la elaboración de vinos de calidad que muestren un perfil diferenciador. Por ello, el interés por las variedades minoritarias y locales es cada vez más importante en el sector productivo. La viticultura española, de tradición milenaria, disponía de un notable patrimonio genético que, estando al borde de la extinción después de casi un siglo de abandono como consecuencia de su no empleo en la reconstitución filoxérica, está siendo hoy recuperado y estudiado mediante diferentes proyectos de investigación, de manera que prácticamente en todas las regiones vitivinícolas españolas se está apostando por estudiar, seleccionar y recuperar las variedades autóctonas más adecuadas de cada zona. En este trabajo se presentan los resultados de vinificar durante cinco campañas consecutivas (de 2004 a 2008) cinco variedades blancas autóctonas andaluzas: garrido fino, moscatel de Málaga, palomino fino, vijiriega y zalema. Son muy distintas entre sí desde el punto de vista agronómico, sin embargo, todas tienen potencial para vinos de calidad. Es interesante destacar que, aunque en extensiones no muy grandes, todas ellas se cultivan actualmente en diferentes zonas vitivinícolas andaluzas para la obtención de vinos blancos jóvenes, además de para la obtención de otros tipos de vinos como dulces o generosos. Se la conoce también como garrio fino y palomino garrio. Sus bayas son verde amarillentas, de piel delgada y jugosa. Moscatel de Málaga: La nombra Simón de Roxas Clemente (1807) como moscatel gordo blanco y la clasifica dentro del grupo de los Moscateles (Tribu XV). Sitúa su cultivo en Sánlucar, Jerez, Espera, Paxarete, Chipiona, Cádiz, Conil, Tarifa, Algeciras, Almuñecar, Motril, Poqueira, Cuebas, Baza, Somontin y Málaga. La describe con uvas trasovadas, algo doradas y con sabor y olor parecidos al del almizcle. Palomino fino… leer mas en www.lavidclubdevino.blogspot.com, gracias y feliz navidad

martes, 1 de diciembre de 2009

Hablando de inovacion.


Los gurús incuestionados se han reunido una vez más, y han reunido a su alrededor a cientos de profesionales, entre los que se encontraban los que aseguran que el tiempo de los gurús incuestionados ha pasado. Clases magistrales y catas multitudinarias aparte, el debate del encuentro ha girado en torno a los tópicos ya habituales en los foros del sector vitivinícola: la crisis económica, la globalización, la educación del consumidor y la comunicación e interacción de los consumidores. Siempre con un paisaje inalterable de fondo: el mercado.

Muy probablemente, la mayoría de ejecutivos y empresarios que asisten a los encuentros y debates sobre el mercado del vino, que proliferan de manera constante, también asisten a algunas de las conferencias que imparten casi todas las cámaras de comercio y administraciones públicas sobre la crisis económica y las distintas estrategias para superarla, y en ellas habrán oído la palabra mágica «innovación», pronunciada en distintos contextos, pero siempre como el factor imprescindible para que una empresa o un sector supere el contexto económico actual.

El concepto innovación es, y siempre ha sido, escurridizo, acomodaticio, casi ambiguo.* Pero hay cierto consenso en aceptar que involucra la creatividad, el talento, con frecuencia la investigación científica, para desarrollar un producto, una técnica o un servicio, que sea percibido como novedad por el mercado al que va dirigido.

Por supuesto, el sector de las nuevas tecnologías de la comunicación tiene enormes retos que superar haciendo una correcta gestión de su innovación, e igual afirmación puede aplicarse al marketing, que debe reinventarse (y de hecho, lo está intentando de manera efectiva) a base de innovación ante los abruptos cambios de dinámica de los mercados. Esas y otras innovaciones, transferidas al sector del vino pueden representarle grandes ventajas, pero no son innovaciones del sector vitivinícola, que debe activar su propia creatividad y aplicar el talento en desarrollar nuevos productos, mediante nuevos procesos, incluso generando nuevos servicios y consiguiendo que el mercado, los consumidores, los perciban como novedad.

Ningún sector económico va a superar la crisis por el sólo hecho que sus proveedores la superen. Y el sector del vino, tampoco. Por tanto, cuando nos referimos a innovación nos referimos a la innovación vitivinícola intrínseca, dentro de la cual la innovación enológica desempeña un papel central. Una innovación que no está teniendo ni el apoyo ni el reconocimiento que se merece y necesita, y no está focalizando la suficiente atención del propio sector elaborador, que se juega su futuro en ello. El enólogo sigue siendo la voz que clama en este desierto de la innovación.
fuente revista enologica.